In...TWO WORDS

Perdóname si te hize daño,
perdóname por no dejarte vivir,
perdóname por besar sapos...
Yo creía, dulce niña de mi corazón,
que si seguía las instrucciones
de aquellos cuentos que nos leía papá,
encontraríamos al aquel principe galán
que como cuando te enamoraste de aquel poeta muerto;
¿Te acuardas de lo que sentías al leer sus poesías,
de que todo el mundo temblaba entre las páginas antiguas
de aquel libro ya demacrado por la edad,
y de que señalabas tus favoritos con aquel trébol tan especial?
¿Te acuerdas...? Sí, el de Adolfo Gustavo Bécquer...
Pues bien mi niña que habita en mi corazón,
lo siento, es duro, pero no lo encontré
y debemos decirle adiós,
a todas esas árduas esperanzas,
que mantuvimos por años
sentadas viendo como pasaba la gente,
en aquel fúnebre balcón.

-A la niña que habita dentro de mi y que quería encontar a aquel amigo de la infancia que le prometio que volvería y que ahora vive lejos de aquí para nunca volver...Tono, you betrayed me-.

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